Yo soy tu amigo, hermanito: Carlos Saldate

Aquí los detalles del desarrollo de la audiencia de vinculación a proceso del líder transportista que operaba de manera ilegal para hacerse de propiedades.

La audiencia ante el juez y los denunciantes del ahora recluso Carlos “N”, estaba fijada para las 8:30 de la mañana, en la sala de juicios orales ubicada en el Bulevar Aguamilpa. Estar ahí es diferente a los viejos juzgados o a las mesas de Agentes del Ministerio Público en Fiscalía.El lugar es nuevo, limpio y sin daños. Los policías comisionados a ese punto se comportan diferente, se imponen de manera casi castrense, no actúan como muchos de sus compañeros en la calle, parecen creerse su papel y tomarse en serio su trabajo. Nada de cámaras, nada de grabadoras, nada de teléfonos celulares. El reportero se acredita y pasa a la sala de juicios orales solo con pluma y papel para tomar notas. De los veinte lugares disponibles, solo tres fueron para reporteros. El primero en llegar, Oscar Verdín. Sabe moverse, parecen ser sus terrenos, todos lo conocen y saludan. El segundo, el director de Sentido Común, Rafael Vargas Pasaye, difícil no verlo, el chaleco color naranja salta a la vista, incluso un agente de policía así le llamó la atención “Shtt ey, el de chaleco naranja”. El tercero, un servidor.

Además de los tres comunicadores, dos jóvenes, tal vez hijos de los denunciantes, eran los únicos asistentes a la audiencia del candidato perdedor a alcalde de Tepic, que no iban como parte de su círculo social, afectivo o laboral.

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El acceso se permite hasta las nueve de la mañana, después de tomar asiento y de dar un recorrido visual, el detenido está a la vista. Es resguardado por dos agentes de policía que estuvieron las tres horas que duró la audiencia de pie, siempre detrás de él y atentos a sus movimientos, siempre serios, también tomándose su rol con seriedad. Carlos “N”, el compadre de Roberto Sandoval y de Edgar Veytia, trae puesta una playera de color rojo, ya no luce despeinando como en la foto que circuló, pero sí encorvado, ligeramente agazapado tal vez asustado, tal vez apenado. Durante la audiencia escuchó el testimonio de sus denunciantes. En el relato, “El Fiscal” (Edgar Veytia) y el “comandante” (Valdivia), son mencionados de manera constante. Se explicó que Carlos “N”, fungió como el negociador y quien habría “puesto” a la pareja de esposos, a merced de Edgar Veytia para ser atracados, torturados y amenazados. En un momento se narró cuando “El Fiscal” y Carlos “N” jugaron al “policía bueno y al policía malo”. Después de gritos y amenazas de muerte, después de que Veytia le habría dicho al ahora denunciante que “ya llevaba más de mil echados a la tumba y él podría ser el siguiente”, el exdiputado, también señalado como clonador de taxis en otro momento y circunstancia, le dijo al oído a la victima “Yo soy tu amigo hermanito, ya dale lo que quiere porque mi compadre está loco”.  Ahí, al escuchar otra vez esas palabras, se quebró y comenzó a llorar en la sala de oralidad el denunciante, habrá revivido lo que sintió en ese entonces.

Carlos Saldate, ahora en la Penal de Tepic. Quería ser alcalde de la Ciudad.

El juez de control preguntó al permisionario de taxis si había escuchado y entendía los cargos en su contra, con voz baja respondió “Sí, sí los entendí”. denunciado por secuestro, por tráfico de influencias, por abuso de autoridad y por tortura. Carlos “N”, se reservó el derecho a declarar, su situación se resolverá en 144 horas a partir de ese momento, es decir el próximo sábado 26 de octubre a las 10 de la mañana. Mientras, el dirigente de la alianza de taxis amarillos dormirá en el CERESO Venustiano Carranza, si tiene suerte no estará con la población general porque no ha sido sentenciado todavía.

El juez de control le ordenó al ministerio público, ahí presente, que se proteja a las víctimas. Vigilancia policial en su casa y con ellos en lo personal. Tal vez los amigos “mañosos” del “Fénix”, como le gustaba que le dijeran mientras ostentó el poder en el “sexenio de la gente”, todavía anden sueltos.

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Carlos “N”, le pidió 5 minutos al juez para hablar con su familia. Presente en la audiencia, alguien que dijeron, era su hermano menor, quien también fue mencionado durante el testimonio como enlace en algunas negociaciones de compra venta, previas al presunto secuestro y despojo.

Afuera, algunos chóferes de taxi, tal vez creyendo que podrían hacer algún tipo de presión política, eso sí todos con playera o camisa blanca, igualito que cuando fueron gobierno. Solo les faltaron los chalecos rojos, las imágenes de la Virgen de Guadalupe y llamarse entre sí, “hermanito”. De Roberto Sandoval nada se dijo, nada se supo en esta ocasión. Seguimos esperando.

*Christian Langarica es Coordinador de Noticieros de Radiorama Nayarit y Reportero en Crítica Digital  Noticias. 

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