Biósfera Residencial: Fraccionamiento que hiede a corrupción

El fraccionamiento del grupo empresarial Álica en Tepic sí modificó el Zanjón, no dio el espacio para área verde y tampoco tiene e equipamiento para servicios educativos, y una de sus bardas provoca daños en colonia aledaña... entre otras irregularidades ya documentadas.
El autor.

BIÓSFERA RESIDENCIAL: SI TE VIENEN A CONTAR COSITAS MALAS DE MÍ…

Los días 17 y 18 de junio los registros de precipitación rozaron los 200 mm en este desastre urbano que de puro cariño llamamos Tepic. Fue en el amanecer del periodo de anual de lluvias en el que el huracán Blas evidenció con rigor la fragilidad de la ciudad ante fenómenos hidrometeorológicos extraordinarios. Y de nuevo, una vez más, el desarrollo Biósfera Residencial cobró notoriedad al ser señalado como uno de los causantes de la intensificación en los daños por inundaciones en los asentamientos circunvecinos y localizados aguas abajo.

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Los permisos 

Al menos desde el 2015 se tienen registros de los trámites que ha realizado Promotora de Inversiones del Nayar, S. A. de C. V. (Pinsa, empresa inmobiliaria del Grupo Álica) con relación al proyecto Biósfera Residencial.

Los Echevarría, propietarios del Grupo Empresarial Álica. Ambos exgobernadores de Nayarit por el Partido Acción Nacional (PAN).

A nivel federal, Pinsa ingresó una solicitud ante la Semarnat para la evaluación en materia ambiental del proyecto “MODIFICACIÓN DEL ZANJÓN #1 DEL PREDIO EL TECOLOTE”, TEPIC, NAYARIT (No. de bitácora 18NA2015HD062), el día 30 de octubre de 2015; el trámite fue resuelto y autorizado por un periodo de 30 años mediante el oficio No. 138.01.00.01/1124/16, de fecha 01 de abril de 2016.  A grandes rasgos, el proyecto consistía en la ejecución de obras de ingeniería en cuatro tramos donde las vialidades e infraestructura del proyecto Biósfera Residencial alteraban el curso natural del zanjón que nace aguas arriba (afluente del canal El Sabino). Claro, se buscaba que no hubiera inundaciones en el área del proyecto, pero se ignoraron las consecuencias aguas abajo.

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36 hectáreas en irregularidad que ya causan estragos a los vecinos.

A escala estatal, el proyecto de los Echevarría fue autorizado en materia de impacto ambiental mediante el oficio SEDERMA/MA/186/17 EXP EA-MIA-006/17, de fecha 03 de marzo de 2017, por el entonces titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Medio Ambiente (Sederma), Juan Manuel Rocha Piedra. De acuerdo con el resolutivo, el proyecto se desarrollaría en un predio rústico con vocación para uso habitacional, bajo régimen de condominio, en una superficie de 360 mil metros cuadrados (36 hectáreas), el cual estaría integrado por un total de 514 lotes, además de obras de introducción de servicios (luz, agua potable, drenaje), vialidades, alumbrado, acceso, zona comercial y casa club.

La polémica permuta

En el orden municipal, amén de las licencias y permisos que el proyecto Biósfera Residencial debió tramitar, Pinsa propuso una permuta por las áreas que por ley les correspondía donar al ayuntamiento tepiqueño. Aunque en un inicio la inmobiliaria solamente planteó donar el 4% de la superficie neta del fraccionamiento, la Secretaría de Obras Públicas del estado hizo un ajuste legal y la superficie se elevó al 6%. Así, se negoció permutar 21 mil 602 metros cuadrados por una suma de 15 millones 356 mil 85 pesos (alrededor de 700 pesos por metro cuadrado); además, se exentó a Grupo Álica de la obligación de dotar de equipamiento de servicios educativos, pagando por ello otros 2 millones 500 mil pesos. De este modo, con base en la propuesta económica de Pinsa (no hubo avaluó por parte del municipio), el ayuntamiento aliancista encabezado por Polo Domínguez recibió un total de 17 millones 856 mil 85 pesos por el convenio de permuta (ruego leer el acta de cabildo del día 29 de julio de 2016, publicada en el periódico oficial el 01 de febrero de 2017 –http://periodicooficial.nayarit.gob.mx:8080/periodico/resources/archivos/010217%20(04).pdf – (que se anexa a esta publicación)  ahí quedó asentada la conducta lacayuna de regidores panistas y perredistas para con los Echevarría).

El testimonio ciudadano

Que culero se ve mi barrio. No es que sea un lugar paradisíaco o incluso con mejor infraestructura. Eso sí, es uno de los más viejos de la ciudad, pues yo tengo 50 años viviendo aquí, y antes de eso ya era el barrio de la Morelos. Es verdad que me tocó ver mi calle sin empedrado y por supuesto sin pavimento. Pero nunca me había visto el puerquero que hay hoy. Todas las calles están llenas de lodo, algunas tienen un sedimento de más de 50 cm de alto, parecen a los caminos allá en el monte. Otras tienen cerros de jal, incluso por la avenida del Ejército se levantan polvaredas como en el viejo oeste. Las banquetas con un pedregal como el Ceboruco. El lodo es negro y pastoso y cuando pasan los carros se levanta una brisa fétida. Mi barrio es un chiquero. Y eso nunca había pasado. Algunas de las casas de la colonia del Bosque, están tan socavadas que pueden colapsar. Es verdad que las lluvias son más intensas, pero yo sospecho que esa colonia nueva arriba del cerro, es la causante de esta muy desagradable y peligrosa situación…” (Hector Alejandro Haro Reyes).

La barda que inunda la colonia ampliación Pedregal

Un dictamen reciente de la Dirección General de Desarrollo Urbano y Ecología de Tepic (DGDUE) da cuenta de la construcción de una barda en la colindancia poniente de Biósfera Residencial con la colonia ampliación Pedregal. Dicha estructura estaría desviando los caudales naturales hacía los asentamientos vecinos, causando daños a calles y viviendas.

Polo Domínguez, ex presidente municipal de Tepic, fungió como lacayo de sus parientes, los Echevarría.

En el documento, el peritaje establece: “Se realizó inspección técnica ocular al interior de la colonia Ampliación Pedregal pudiendo corroborar que efectivamente la barda poniente del Fraccionamiento Biósfera Residencial se convierte en barrera del escurrimiento pluvial que se genera en un predio de uso agrícola de aproximadamente 10 hectáreas y se canalizan estos escurrimientos directamente a un predio particular de la colonia Ampliación Pedregal y posteriormente a la vialidad principal del asentamiento provocando daños a la infraestructura básica municipal y el aumento del tirante hidráulico causando inundación al interior de las viviendas”.

La promesa del Ejecutivo estatal

En la conferencia de prensa del pasado 20 de junio, el ciudadano gobernador, Miguel Ángel Navarro Quintero, fue enfático y severo frente al tema de las recientes inundaciones y sin mencionarlo por su nombre, se refirió al fraccionamiento Biósfera Residencial en los siguientes términos: “Yo les he pedido a las áreas correspondientes, iniciemos un proceso de investigación, tardío por algún lugar, pero oportuno por otro lado, para ver las administraciones que otorgaron permisos de manera indebida (…) y el patrimonio de los recursos naturales poco importó. Y se empezó a destruir como es el cerro de San Juan, donde se crearon viviendas a la par de destruirse (sic) que cambiaron las corrientes de bajada del Cerro de San Juan…

Biósfera Residencial ¿proyecto sustentable?

No es la primera vez que Biósfera Residencial, un proyecto promovido como armonioso con su entorno, es señalado como responsable del recrudecimiento de los caudales en sus vecindades. Todo comenzó en agosto de 2018 después de una catastrófica lluvia que arrasó con el patrimonio de varias familias en la colonia Del Bosque. Inmobiliaria Pinsa, en un acto de «mea culpa», o sea, de reconocimiento de su responsabilidad, repartió enseres domésticos para evitar cualquier acción legal por parte de los afectados. Desde entonces, en cada temporal, los habitantes de las colonias vecinas han acusado sistemáticamente al fraccionamiento de alterar los volúmenes y patrones de drenaje naturales en esa parte específica Cerro de San Juan. No serían los únicos responsables, puesto que hay otras causas involucradas (incendios, pastoreo, agricultura), sin embargo, la evidencia empírica acumulada es irrefutable: el incremento en la velocidad y volumen los caudales, junto con el arrastre de jal y lodo, coincide en el tiempo con el inicio de las actividades de desmonte, cambio de uso de suelo, corrección de zanjones, conformación de terracerías e impermeabilización con concreto, en las 36 hectáreas que integran Biósfera Residencial. Se podría argumentar que se cuentan con los permisos ambientales; ciertamente, pero ello no asegura el cumplimiento de los Términos y Condicionantes establecidos en las autorizaciones, ni la aplicación de los programas de vigilancia ambiental, ni la ejecución de las medidas preventivas y de mitigación de los impactos ambientales producto de la construcción y operación del proyecto. Frente a esta situación, corresponde a los tres órdenes de gobierno: la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente y Ordenamiento Territorial (Proepa) y a la DGDUE del ayuntamiento de Tepic, realizar las visitas de inspección al fraccionamiento para iniciar los procedimientos administrativos correspondientes. Incluso ir más allá y ordenar la aplicación de medidas correctivas urgentes, como por ejemplo, liberar «ipso facto» cualquier obstrucción sobre los zanjones y llevar a cabo la elaboración de un estudio hidrológico con la finalidad de subsanar las alteraciones a los patrones naturales de escurrimiento en la subcuenca.

Comentario final 

Se sabe que para la ocurrencia de un desastre mayor de tipo meteorológico deben estar presentes dos condiciones: un fenómeno hidrometeorológico extremo y una condición social de vulnerabilidad; desgraciadamente, ambas circunstancias parecen conjugarse en el caso que nos ocupa. Lo primero, los eventos meteorológicos extremos, los tenemos ya presentes en las lluvias extraordinarias de la presente temporada. Lo segundo, la condición de vulnerabilidad social, la estaría provocando la construcción y operación de un desarrollo inmobiliario del que sólo se cuentan cosas malas. Estamos tentando al destino. Todo parece cuestión de tiempo.

Que se sepa.

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ANEXOS: Acta de cabildo del día 29 de julio de 2016, publicada en el periódico oficial el 01 de febrero de 2017.





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