En un año aumentaron 156% las denuncias por violencia de género en la UNAM, aún con actividades semipresenciales

En un año aumentaron 156% las denuncias por violencia de género en la UNAM, aún con actividades semipresenciales.

Algunas estudiantes y trabajadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontraron en la suspensión de actividades presenciales por la pandemia de COVID-19 la posibilidad de dejar de encontrarse con sus agresores, pero para otras, esto significó experimentar otro tipo de violencia: la digital.

L, M y K, profesoras de las facultades de Ciencias y Ciencias Políticas, cuentan su experiencia con la violencia digital desde el anonimato, por temor a que las agresiones en su contra se intensifiquen. En octubre pasado despidieron al docente y el adjunto que las violentaron, pero ellos continúan acudiendo a Ciudad Universitaria para amedrentarlas, pues acusan que fueron sancionados injustamente.

Publicidad

“El año pasado, académicas y académicos nos organizamos para exigir mejores salarios y condiciones dignas dentro de la universidad, lo que al final desencadenó un conflicto con otro profesor, quien utilizó redes sociales institucionales para violentarnos de diferentes formas”, relata L.

Las tres académicas, junto con otros profesores que se opusieron a que los reclamos laborales afectaran actividades de los estudiantes, fueron exhibidos con nombres y fotografías en publicaciones donde los acusaron de traicionar al movimiento de trabajadores y en diversas ocasiones fueron insultados, en el caso de las mujeres, con expresiones sexistas. Fue por ello que decidieron iniciar una denuncia colectiva ante el Tribunal Universitario, y después de varios meses consiguieron que las autoridades sancionaran al profesor responsable y su adjunto.

En el periodo de agosto de 2020 y el mismo mes de 2021, aún cuando por la pandemia las actividades presenciales fueron suspendidas casi en su totalidad, en la UNAM se presentaron 270 quejas por violencia de género. El 95% de los señalados fueron hombres, mientras que el 93% de las promoventes fueron mujeres.

Publicidad

De acuerdo con información proporcionada por la UNAM a Animal Político por medio de una solicitud de transparencia, la mayoría de los señalados (160) fueron alumnos, seguidos del personal académico (84), personal de confianza (13), personal administrativo (4) y personas externas a la comunidad (2). En 7 de los casos, el presunto agresor no fue identificado.

Los presuntos agresores en su mayoría se encontraban adscritos a facultades (129), Facultades de Estudios Superiores (60), bachillerato (41), institutos y centros (19), escuelas nacionales (9) y en dependencias del sector central (5).

También en el caso de las promoventes de las quejas, la mayoría fueron estudiantes (216), seguidas del personal académico (30), personal de confianza (8), personal administrativo (1) y 15 por personas externas a la comunidad (15).

La mayoría de las agresiones ocurrieron entre compañeros (74), como en el caso de L, M y K. En segundo lugar, por tipo de relación entre acusado y promovente, están las que ocurrieron entre profesores y estudiantes (63), seguidas de las que ocurrieron entre trabajadores que en algún momento sostuvieron una relación (25).

Aunque la información proporcionada por la UNAM no permite diferenciar las agresiones virtuales de aquellas que fueron cometidas de manera presencial, se sabe que entre agosto de 2020 y el mismo mes de 2021, 132 de las quejas fueron interpuestas por violencia psicológica, 54 por acoso sexual, 53 por abuso sexual —que incluyen por tocamientos, besos o el acto de obligar a alguien a observar actos sexuales— y 47 por hostigamiento sexual.

En este año, la UNAM determinó 262 sanciones: 160 de tipo disciplinario contra estudiantes, 78 de investigación administrativa para académicos, 4 para trabajadores administrativos de base, y en 4 casos se decidió no renovar el contrato por servicios profesionales, mientras que a 16 integrantes del personal de confianza se les envió un aviso de sanción.

Quejas subieron 156% en un año
De agosto de 2021 al mismo mes de 2022 —cuando se incrementó la actividad presencial en diferentes planteles universitarios— el número de quejas subió 156% en comparación con las que se presentaron en el mismo periodo de tiempo del año anterior, con 422 denuncias.

En ellas se señaló a 395 personas como presuntos agresores, de los cuales 90% eran hombres. Entre los acusados están 205 alumnos, 105 académicos, 22 trabajadores de confianza y 58 del personal administrativo. La mayoría de ellos se encontraba adscrito a alguna facultad (148), seguidos de los de las FES (119) y los del nivel bachillerato (38).

En el caso de las personas que interpusieron quejas por violencia de género, el 93% fueron mujeres, la mayoría de ellas alumnas de licenciatura (255), bachillerato (25) y posgrado (14), seguidas de las trabajadoras administrativas (47) y académicas (43).

Las denuncias que se presentaron de agosto de 2021 al mismo mes de 2022 fueron por violencia psicológica (172), acoso sexual (106), abuso sexual (87) y hostigamiento sexual (25).

De los 400 procedimientos iniciados, solo en 234 se impuso una sanción: 5 se concluyeron porque la persona señalada presentó su renuncia, en 2 tramitó su jubilación, en 4 se desistió la persona promovente, en 48 las autoridades determinaron que no había elementos para castigar, en 2 prescribió el priocedimiento, en 1 se implementaron medidas y 6 resultaron improcedentes. Otras 98 continúan en trámite.

M celebra que la queja colectiva que pusieron prosperó y se sancionó al profesor  y el adjunto, aunque lamenta que el proceso haya tardado meses por los retrasos administrativos derivados de la pandemia, y de todos modos no garantizó que dejaran de ser agredidas, pues ahora los dos sancionados acuden presencialmente para repartir panfletos y denunciar con un megáfono desde la explanada de la Facultad de Ciencias que fueron rescindidos por una venganza política.

“Aún con los cambios al protocolo (para denunciar la violencia de género) que ha anunciado la UNAM, hace falta trabajar mucho para construir espacios seguros y que no haya complicidad por parte de las autoridades con los agresores, que el castigo no tarde tanto tiempo en llegar y que no permita a los violentadores seguir en las instalaciones. En mi caso, tengo coraje porque he denunciado que estas personas acuden, y sencillamente me han dicho que la universidad no puede hacer nada, que tengo que ir al Ministerio Público para que emitan una orden de restricción, porque ellos no pueden hacerse responsables”, reclama.

Falta de información y miedo dificultan denuncias y sanciones
Actualmente M se encuentra terminando una maestría, también en la UNAM, y desde su doble papel, como profesora y como alumna, reconoce que para las estudiantes las dificultades para alzar la voz contra las violencias que se viven en la universidad es mayor, por lo que considera que también se debe de pensar en modelos que protejan al alumnado ante posibles represalias de los agresores.

“Como alumna de maestría no me atrevería a denunciar, porque sé que hay represalias a la hora de tramitar la titulación, y así como yo, veo a muchas compañeras que aunque viven maltratos deciden quedarse calladas, y eso no está bien”, agrega.

K, por su parte, señala que otro de las dificultades para que prosperen las denuncias es que no hay información clara por parte de las autoridades encargadas de sancionar, “tienes que estar insistiendo para que te digan cómo va el proceso, si hace falta ampliar alguna declaración o qué sigue. En este caso, nosotras teníamos orientación y sabíamos más o menos por nuestro trabajo, pero no es fácil”.

Además, reclama que no existe una verdadera reflexión en las personas que llegan a ser sancionadas acerca de por qué los actos que cometieron constituyen violencia de género, “y eso hace que después anden victimizándose porque supuestamente se les acusó sin fundamentos, no reconocen sus actitudes y tampoco hay una labor institucional por sensibilizarlos y ayudarles a comprender”.

Es por ello que desde su trinchera, L, M y K emprendieron un proyecto para amplificar la voz de quienes denuncian violencia de género en la universidad, con la página de Facebook “Movimiento Universitario de Mujeres y Disidencias-UNAM”, que inicialmente surgió como un espacio para responder a las acusaciones que se hicieron en su contra desde las cuentas de “Ciencias TV”, pero que ahora sirve como plataforma para los diferentes movimientos.

Este contenido esta protegido por los derechos de autor y de propiedad intelectual. Se prohibe la copia, transmisión o redistribución del mismo sin autorización por escrito de Crítica Digital Noticias. Todos los derechos reservados. Copyright 2023.

Publicidad

Noticias relacionadas...

¿Qué te parece esta noticia?