Sitiaron poblado para cazar al peligroso secuestrador; en su guarida fue rescatado a un niño que estaba reportado desparecido.
Por: Armando G. Barrera | criticadn.mx
El miedo cambió de bando en el norte del estado. En una operación relámpago, fuerzas federales y estatales le cayeron encima a Benito “N”, un presunto y sanguinario delincuente que se sentía intocable tras haber cometido la osadía de secuestrar a dos elementos del Ejército Mexicano.
La pacífica localidad de Sayulilla, en el municipio de Acaponeta, se convirtió en el epicentro de un megaoperativo blindado. Vecinos de la zona vieron interrumpida su tranquilidad cuando un convoy de la Fiscalía General del Estado, la Policía Estatal y un imponente contingente de la SEDENA sitiaron el lugar. El objetivo era claro: cazar al que se atrevió a “levantar” a dos soldados.
Sobre la espalda de Benito “N” pesaban dos órdenes de aprehensión por el delito de secuestro agravado. El sujeto no midió el peligro y fue señalado como quien privó de la libertad a dos militares, firmando así su propio boleto al infierno penal. Las autoridades le pisaban los talones y ayer, la justicia le cayó con todo el peso del plomo y la ley.
Pero la sorpresa no acabó con la captura del presunto criminal. Mientras los agentes cateaban la madriguera, se toparon con una escena que encendió las alarmas: en el lugar se encontraba un menor de edad que estaba reportado como desaparecido.
El pequeño, cuya identidad se mantiene bajo estricto resguardo, fue rescatado de inmediato por los uniformados, poniéndolo a salvo de las garras del peligro. El menor ya se encuentra bajo la protección de las autoridades competentes, quienes determinarán cómo fue que terminó en el búnker del presunto secuestrador.

El brutal despliegue de camionetas artilladas y agentes fuertemente armados desató el pánico y la histeria colectiva en las redes sociales, donde se rumoraban balaceras y bloqueos. Ante la ola de psicosis, la Fiscalía del Estado tuvo que salir al paso para calmar las aguas, confirmando que la movilización se debió exclusivamente a este golpe quirúrgico contra el crimen.
«No caigan en chismes ni versiones falsas», sentenció la dependencia, exhortando a la raza a informarse solo por canales oficiales. Hoy Benito “N” duerme tras las rejas, esperando que un juez le dicte la sentencia que lo refundirá en la sombra por meterse con quienes nos cuidan.
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