Ingresé al ISSSTE Tepic por insuficiencia respiratoria… ¡Me daban medicina para problemas renales y neumonía!

Aquí claros ejemplos de errores profesionales que cometen los médicos en el ISSSTE de Tepic, y que seguramente han terminado con varias vidas de nayaritas.

 

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(Segunda de cuatro partes)

Hoy ya es mi día 17 que estoy luchando contra el maldito virus Covid 19 o Sars Cov2, es mi tercer día en que me dí de alta voluntaria como paciente de la Clínica del ISSSTE de Tepic, esa ubicada por la calle Gustavo Baz y Paseo de la Loma en la capital nayarita.

¿Pero saben por qué me dí de alta voluntaria?, ¡Porque se equivocaron conmigo en el tratamiento!.

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Sí, prácticamente, me les escapé vivo.

Como ya había escrito en la primera de estas que serán 4 partes sobre mi estancia en esa institución, debido a que me ví grave a raíz del coronavirus, tuvieron que llevarme de urgencia a internarme a esa clínica.

El jueves 20 de agosto de este 2020, salí de mi domicilio a las 3:00 de la tarde, con 65 de saturación de oxígeno. Me era muy difícil respirar y mantenerme de pie.

Al llegar a la clínica y tras una hora de espera en el estacionamiento de las ambulancias, “para ver si me aceptaban e internaban”, baje a 55 según el oxímetro, que es el aparatito que sirve para medir el nivel de oxígeno en la sangre.

Al fin me dan ingreso y me meten de inmediato al “área roja” o “área Covid”, como “sospechoso” de tener el virus Sars Cov2. Ya eran pasado las 4:00 de la tarde.

Lenin Guardado, una hora esperando para que lo atendieran en “urgencias” del ISSSTE.

Los 3 enfermeros y enfermeras, que me atendieron, de inmediato, me pidieron que me quitara mi toda mi ropa para ponerme la bata de paciente, me asignaron la cama 6 de esa sala que está a unos 25 metros de la puerta de ingreso de urgencias.

Tras cuatro intentos, por fin me pudieron canalizar, me dijeron que tenía la piel gruesa e iba ya deshidratado que eso no podían, me colocaron una mascarilla para el oxígeno y ya canalizado con el suero me pusieron algunos medicamentos.

Los 3 enfermeros y enfermeras, sin la ayuda de ningún médico, en cuestión de 5 minutos me “revivieron”. Yo ya podía respirar, se me comenzó a quitar un fuerte dolor de cabeza que traía y el dolor toráxico que sentía comenzó a disminuir. Mi nivel de saturación de oxígeno ya estaba arriba de los 90, y eso ya es un nivel aceptable y normal.

Los errores profesionales de los médicos que atienden aquí, están cobrando vidas. El periodista, sobrevivió de milagro.

CAMBIARON POR ERROR MI EXPEDIENTE

Todo iba bien. Pero, ya por la noche de ese jueves, comenzaron a darme medicina, y más medicina…. me la daban tomada, me la inyectaban directo en el cuerpo y también a través de la canalización del suero, intravenosa.

Pasó el viernes, y yo me seguía manteniendo con buen nivel de saturación de oxígeno, pero se me hacía exagerada la medicina que me estaban poniendo, en fin, confíe: “ellos son los médicos, saben lo que están haciendo”.

Cuando uno ingresa como paciente en el ISSSTE te piden datos de algún familiar o persona cercana a quien hablarle o informarle de tí. Como hay ahorita la emergencia del virus, obviamente, no permiten a ningún familiar a tu lado. Así es que el paciente siempre queda solo, y la institución a través de “Trabajo Social” se encarga de ser el enlace para informarte sobre el avance o situación de salud del paciente.

Bueno, ese mismo viernes 21 de Agosto, un tal doctor “Eloy” le llamó a mi familiar de contacto a las 6:00 de la tarde, y le dijo textualmente que tenía mi expediente en sus manos, y que acababa de estar conmigo, que estaba delicado de salud porque MI PROBLEMA RENAL, Y A MIS 50 AÑOS, complicaban mi situación de respiración. ¡Santo Dios!.

Mi familiar de contacto obviamente se asustó. Pero le reclamó al médico que yo no tenía ni un problema renal. El doctor Eloy le espetó que “tras los análisis que me habían realizado eso es lo que salió, —e insistió— “aquí tengo su expediente en mis manos”.

De nuevo mi familiar le reclama vía telefónica:

— Doctor, me está hablando de otra persona, Lenin Guardado, ni tiene problemas renales, ni mucho menos tiene 50 años. Él tiene 44.

Ahí fue donde el doctor Eloy, le dijo:

— Ah caray, déjeme ver…. ah sí, es que en el expediente de su familiar tuvimos un “error de dedo”.

— ¡Como un error de dedo!, ¡Sí uno no les está dejando ahí un trapo!…. ¿Le están dando tratamiento para alguien con problemas renales?. ¡NO PUEDE SER DOCTOR!. (Le reclamó mi familiar).

— Cálmese, cálmese, ya di instrucciones para arreglar ese problemita. Todo estará bien. Que tenga buena tarde. Fue lo que contestó el médico que se identificó como Eloy, y después colgó la llamada.

Todo lo anterior y qué pasó con el doctor Eloy, yo no lo supe hasta el lunes por la tarde que salí por alta voluntaria. Y entonces entendí por qué ya el sábado y domingo solo me tuvieron con oxígeno y suero. Ya no me dieron medicina, más que solo dos pequeñas pastillas que también les daban a los demás pacientes compañeros de la sala.

El periodista Lenin Guardado en video llamada informando directamente su estado de salud. Los médicos oficialmente decían otras barbaridades a la familia.

TAMBIÉN TUVE “NEUMONÍA”…. AL MENOS EN EL EXPEDIENTE O EN LA MENTE DE UN DOCTOR

Pero la historia de errores profesionales no para ahí. El domingo por la tarde le hablaron de nuevo del hospital del ISSSTE a mi familiar.

Un tal doctor Ruelas, informó que quien esto escribe estaba delicado de salud, que había tenido fiebre muy alta toda la noche del sábado y que él, personalmente, había estado atendiéndome y que con “trapitos mojados” que me ponían en el cuerpo, así me bajaron la temperatura.

Obviamente, mi familiar se asustó. Y más cuando le dijo el galeno Ruelas que “traía un cuadro de neumonía”, pero que lo estaban tratando, y que luego le hablarían para darle más informes de mí.

En tanto, la realidad es que yo el sábado y domingo no tuve fiebre, estuve consciente los dos días, con buen ánimo, con solo oxígeno y suero. Mi saturación de oxígeno siempre estuvo arriba del 90, mi presión cardiaca normal y mi temperatura rondaba en los 36.5 y 37 grados centígrados. Todo bien.

Ah, y en toda mi estancia de paciente NO HUBO UN SOLO MÉDICO QUE ENTRARA A LA SALA A CHECARME PERSONALMENTE, MENOS A PONERME “TRAPITOS MOJADOS”.

Ese era mi petición constante a enfermeros y enfermeras que son los que siempre y solo atienden ahí. Que me mandaran al médico para que explicara mi situación, mis resultados de análisis y el tratamiento que me daban. Nunca tuve respuesta positiva.

Otro dato: gracias a un enfermero que mi hijo de 26 años contactó vía otro trabajador del ISSSTE, pude tener una videollamada con él que estaba en Bahía de Banderas, el domingo como a las 6:00 de la tarde. Le dije contento que iba muy bien. Mejorando mucho. Que incluso me habían bajado el oxígeno, que ya estaba ocupando mucho menos, que avisara a toda la familia, que diera la buena noticia.

Ya estando afuera, el lunes 24 de agosto, supe que en mi familia el domingo en la noche estaban todos desconcertados, pues poco antes el doctor Ruelas les había platicado de “mis fiebres y de mi cuadro de neumonía”, y yo por el otro, personalmente, avisándole a mi hijo que estaba muy bien. Creían que yo les hablaba bien de mí para no preocuparlos.

 

PARA CERRAR

¿Sí a mí me estaban tratando un problema renal de una persona de 50 años, a esa persona que sí lo tenía no lo estaban atendiendo pues tenía 44 y solo el problema respiratorio que era mi caso?, ¿Confundieron los dos expedientes dos días o solo se habrán equivocado conmigo?.

En la tercer entrega hablaré de la mafia y nexos corruptos entre médicos, trabajadoras sociales y directiva del ISSSTE en Tepic. Claro, si Dios me lo permite, pues sigo en tratamiento, con oxígeno y suero.

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