Aprende a decir no a tus hijos, pon límites para que te respeten

Aunque resulte difícil de creer, un niño con límites claros y bien definidos es mucho más feliz que un niño que no sabe a qué atenerse y tiraniza a sus familiares para conseguir aquello que quiere.

Decir “NO” a nuestros hijos es muy beneficiosos para ellos, les estamos ayudando a sentirse mucho más felices y seguros. Aunque resulte difícil de creer, un niño con límites claros y bien definidos es mucho más feliz que un niño que no sabe a qué atenerse y tiraniza a sus familiares para conseguir aquello que quiere. Los niños son muy hábiles emocionalmente, incluso en ocasiones más que los adultos

Los niños saben perfectamente cómo deben comportarse para alterar emocionalmente a sus padres y finalmente conseguir aquello que tanto desean. Muchos padres se resisten a decir “NO” a sus hijos y continuamente complacen sus necesidades y deseos con la finalidad de proporcionarles todo lo que de ellos dependa para que sean niños felices y satisfechos.

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La psicóloga y experta en relaciones familiares : Eilee Kennedy Moore explica que es aprender a decirles que no a los hijos es una responsabilidad grande y un proceso importante por que de esta manera también ellos aprenden a saber cuando decir que no y a poner límites y respetar también los limites de otras personas. A veces poner limites a los hijos y que los respeten es difícil los niños pueden llorar rogar y demandar lo que desean y tu puedes sentirte culpable por tener que decirles que no pero no cedas es tu momento para educarlos.

La crianza de un niño es complicada

El refrán original se conoce como ‘’cría cuervos, y éstos terminarán por sacarte los ojos’’ y se puede traducir de una manera bastante sencilla como ‘’las buenas acciones a veces pueden pagarse con malas de parte de la otra persona’’

Y esta se puede aplicar a muchos ámbitos de la vida, incluso en la crianza de nuestros hijos, asimismo, para recordar que como padres, existen límites que deben imponerse y cosas que no deben hacer.

Esto es algo que se realza más cuando es la primera es que estás criando a un niño, que es cuando surgen todas las dudas y preguntas, a la hora de educarlo, la más frecuente es la pregunta introspectiva del ¿Lo estaré haciendo bien?, además que durante esta etapa de la crianza hay muchas emociones, que aparecen normalmente a la hora en la que se debe marcar un límite para el niño en algo.

Los padres pueden tener dudas y sentirse un ‘’mal padre’’ o una ‘’mala madre’’ cuando le han restringido algo que quiere su hijo, algunas veces porque simplemente le hace bien y en otras porque no pueden complacer los caprichos que tiene; y esto NO está mal, pues fijar límites es algo positivo siempre y cuando no rayen en lo absurdo.

Contradicciones post toma de decisiones y los límites: ¿Será esto lo que tenía que haber hecho?¿Por qué si he hecho esto o dicho esto a mi hijo ahora me siento como si no fuera la decisión acertada?

Estas son una de las muchas interrogantes que se hacen tanto la madre como los padres, y hay que evaluar correctamente qué es un límite, para que estos dejen de asociarse con cosas negativos, pensando que marcar una barrera entre lo que se debe y no se debe hacer es algo malo para la crianza o directamente para el niño.

Marcar un límite no es algo negativo, y es algo que debe dejar de asociarse con gritar, alzar la voz, enfadarse o llegar a faltar el respeto.

Marcar límites supone poner una restricción, decir que NO a una petición que eres incapaz de cumplir en dicho momento, esto es algo positivo porque le enseña al niño que algunas veces tiene que esperar hasta que tenga lo que quiere.

Marcar un límite a las peticiones de los niños también los enseña a corregir sus actitudes, y que hay consecuencias a cierto tipo de comportamientos.

Cuando el niño te pide algo y no se lo compras y nunca has establecido un límite, ten por seguro de que empezara un berrinche y a gritar, y para hacer que su rabieta termine, terminarás comprando lo que quiere solamente para que todos dejen de mirarlos.

Esto NUNCA debería de hacerse, porque solamente refuerza los comportamientos negativos, enseñándoles a los niños que con una rabieta conseguirán lo que quiere, cuando no es así (o no debería)

Los niños a quienes no se le colocan límites a temprana edad, son poco tolerantes a la frustración cuando sean personas mayores, además de que se muestran incapaz de controlar sus emociones y les cuesta obedecer órdenes y cumplir normas.

Por esto está en la labor de cada padre criar unos buenos hijos y no ‘’cuervos’’ que puedan ‘’sacarle los ojos’’ con alguna acción mal agradecida más adelante.

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